Teoría de los Mercados Eficientes

La hipótesis de los mercados eficientes afirma que los mercados financieros son eficientes en relación a la información que manejan, esto quiere decir que los precios de los activos (acciones) ya tienen interiorizada toda información. La hipótesis de los  mercados eficientes afirma que es imposible superar consistentemente al mercado mediante el uso de cualquier información que el mercado ya conoce. La información se refiere a cualquier noticia que pueda determinar el precio de las acciones es aleatoria (random walk) y que no es posible conocerlo por adelantado.

La hipótesis de los mercados eficientes fue desarrollada por el profesor Eugene Fama de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago. Esta hipótesis fue ampliamente aceptada hasta la década de 1990, cuando surgieron los economistas de las finanzas conductuales. De acuerdo a la hipótesis de los mercados eficientes las acciones siempre se tranzan en su valor justo, haciendo imposible que los inversionistas compren acciones subvaloradas o vendan acciones con precios inflados, por lo que sería imposible ganarle al mercado a través de alguna estrategia de selección de acciones como el análisis técnico, y la única forma de en la que un inversionista puede obtener mayores rendimientos es mediante la compra de las acciones que presenten un mayor nivel de riesgo.

La hipótesis de los mercados eficientes emergió como una prominente teoría a mediados de 1960. En 1965 Eugene Fama publicó su disertación sobre la hipótesis del paseo aleatorio y Samuelson publicó una versión de la hipótesis de los mercados eficientes. En 1970 Fama publicó un documento donde se refería tanto a la teoría como a la evidencia de la hipótesis, el documento complementaba la teoría dándole un enfoque más completo y refinado, incluyendo las definiciones de tres formas de eficiencia de mercado: Débil, Semi-fuerte y Fuerte.

Más allá de la maximización de la utilidad, la hipótesis de los mercados eficientes requiere que los inversores tengan expectativas racionales y cuando aparezca una nueva información los inversionistas actualicen de forma adecuada sus expectativas.

La teoría no requiere que los inversionistas sean racionales, la teoría de la eficiencia de los mercados permite que cuando los inversionistas se enfrentan con nueva información, algunos inversionistas pueden sobrerreaccionar y otros pueden subrreaccionar. La teoría de los mercados eficientes requiere que las reacciones de los inversionistas sean aleatorias y sigan un patrón de distribución normal, de tal forma que el efecto neto sobre los precios de mercado no puedan ser explotados para realizar ganancias anormales, especialmente al considerar los costos de transacción.

Existen tres formas en la hipótesis de los mercados eficientes, cada uno de los cuales tienen diferentes implicancias en los mercados:

Forma débil de eficiencia

  • Consiste en que no pueden obtenerse retornos sobrenaturales mediante el uso de estrategias de inversión basadas en los precios históricos de las acciones.
  • Las herramientas del análisis técnico no son capaces de generar un retorno consistentemente por sobre la media del mercado, aunque algunas formas de análisis fundamental todavía pueden proporcionar rendimientos superiores.
  • No existen “patrones” en los precios de los activos. Por lo tanto, los precios siguen un paseo aleatorio.

Forma Semi-fuerte de eficiencia

  • Implica que los precios de las acciones se ajustan a disposición del público mediante nueva información que se internaliza muy rápidamente y en una manera imparcial.
  • La eficiencia Semi-fuerte implica que ni el análisis fundamental, ni las técnicas de análisis técnico son capaces de producir retornos superiores.
  • Para probar la eficiencia Semi-Fuerte, la interiorización de las noticias antes desconocidas deben ser razonable y ser instantánea.

Forma Fuerte de eficiencia

  • Los precios de las acciones reflejan toda la información, pública y privada, y no puede generara retornos superiores.
  • Si existiesen obstáculos jurídicos para que la información privada se convierta en información pública, como ocurre con el tráfico de información privilegiada, la eficiencia fuerte es imposible.
  • Para probar de forma fuerte de la eficacia, los inversores no pueden ganar de forma consistente durante un largo período de tiempo.

Los inversores y los investigadores han cuestionado la hipótesis de mercados eficientes. Economistas de las finanzas del comportamiento atribuyen las imperfecciones en los mercados financieros a una combinación de los sesgos cognitivos, tales como el exceso de confianza, sobrerreacción, prejuicios, sesgo de la información y varios otros errores humanos previsibles en el razonamiento y el procesamiento de la información.

Las burbujas especulativas son una evidente anomalía, el mercado a menudo parece estar motivado por compradores que operan bajo una exuberancia irracional. Estas burbujas son normalmente seguidas de una sobrerreacción de posiciones de venta, lo que eventualmente permite a los inversionistas a comprar acciones a precios muy bajos.

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